Y, pasó lo que tenía que pasar. Un día como cualquier otro el Señor más feliz del mundo se hartó de ser catalogado como tal.
Simplemente me cansé - dijo, dio media vuelta y comenzó a caminar tranquilamente hacia la tienda en donde se le había sido asignado tal nombre. Lo cambió por "El que alguna vez fue el Señor más feliz del mundo".
Ya más aliviado, el que alguna vez fue el Señor más feliz del mundo se retiró de la tienda silbando bajito.
sábado, 30 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
Pequeñas muertes

Los sueños son pequeñas muertes
tramoyas anticipos simulacros de muerte
al despertar en cambio nos parece
una resurección y por las dudas
olvidamos cuanto antes lo soñado
a pesar de sus fuegos sus cavernas
sus orgasmos sus glorias sus espantos
los sueños son pequeñas muertes
por eso cuando llega el despertar
y de inmediato el sueño se hace olvido
tal vez quiera decir que lo que ansiamos
es olvidar la muerte
apenas eso.
MARIO BENEDETTI
( Este fue el primer poema que leí de él, adiós a un gran escritor )
sábado, 2 de mayo de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Halo de luz

Al pasar una hoja de un libro, una delgada línea roja aparece en la yema de mi dedo,
al apoyar la cabeza en mi almohada, me hundo en sueños,
al escuchar esa canción, una lágrima de nostalgia cae por mi mejilla,
al mirarte a los ojos, vuelo muy alto,
al pensar en el futuro, me asusto,
al pisar la calle en otoño, cruje una hoja ( o quizás dos ).
domingo, 12 de abril de 2009
Lado oscuro
Sin darse cuenta, el Señor más felíz del mundo se encontraba sentado en el viejo sillón de su sala de estar ( aquel heredado de su abuela hacía varios años ) acompañado por su novela a medio escribir, aquel último domingo del mes de junio, minutos antes de que los últimos rayos de sol se escondieran. En su mano izquierda sostenía una copa del mejor vino de su pequeña bodega de colección, mientras sus oídos se embriagaban con las últimas notas del disco 'The wall'.
En su mano derecha, sostenía fiermemente un objeto algo empolvado, decidido ya a jugar a la ruleta rusa.
En su mano derecha, sostenía fiermemente un objeto algo empolvado, decidido ya a jugar a la ruleta rusa.
miércoles, 1 de abril de 2009
Cambiar los cristales
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